Changed on 22/09/2022

Inria Chile desempeña un rol fundamental en el funcionamiento de la cámara digital más grande de la historia astronómica y otros 30 componentes del observatorio, donde se buscan resolver misterios del universo y generar ciencia.
observatorio
Crédit © Inria Chile

 

Un equipo de investigadores de Inria Chile viajó hasta el cerro Pachón, en la Región de Coquimbo, para ver en terreno las obras de este telescopio de ocho metros y 3,2 gigapíxeles, así como la implementación del software para su funcionamiento que Inria Chile está desarrollando.

    La delegación, encabezada por Sebastián Aranda, líder del equipo de L.O.V.E. (LSST Operations and Visualization Environment) en Inria Chile, y Mia Elbo, diseñadora UX/UI del equipo, pudo constatar los avances en la construcción del Observatorio Vera C. Rubin. Esta zona, que ya cuenta con otros dos observatorios –SOAR y Gemini– permite una vista privilegiada del cielo nocturno para estudiar las estrellas.

El objetivo de la visita de Inria Chile fue revisar y analizar las necesidades y requerimientos de los operadores del telescopio y observar en tiempo real cómo está funcionando el sistema L.O.V.E., la interfaz de operaciones y la visualización de procesos que facilita a las dos operadoras del lugar el monitoreo de los sistemas. “Es distinto revisar las necesidades en el lugar y así adecuarnos a los requerimientos de quienes usan L.O.V.E. Como es un telescopio electrónico, los procesos están automatizados y hay que dejarlos listos para que funcionen de manera automática por los 10 años de proyecto”, señaló Sebastián Aranda, ingeniero de software de Inria y líder de L.O.V.E.

Cuando inicie sus operaciones, durante el 2023 (sujeto a cambios), este telescopio revolucionará el campo de la astronomía y del estudio del universo: durante una década, realizará una Investigación Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad (LSST, por sus siglas en inglés). 

El telescopio terrestre de 8,4 metros de diámetro y una cámara digital de 3,2 gigapíxeles y 2.800 kilos de peso (la digital más grande construida para estudios astronómicos), contará con un sistema de procesamiento de datos automatizado que ayudará a la observación de la naturaleza de la materia oscura y la comprensión de la energía oscura; a crear un catálogo del sistema solar; a explorar el cielo cambiante y a la estructuración y formación de la Vía Láctea.

Cada noche el telescopio generará 20 terabytes de datos, y necesitará tres noches para poder tomar una fotografía del cielo completo. A lo largo de los 10 años de operación, estas fotos producirán un "timelapse" del cielo nocturno en el que se podrá apreciar su evolución. Durante ese período, se producirán cientos de petabytes de información procesada, que es equivalente a cientos de miles de terabytes (el disco de un computador personal promedio almacena 0,5 terabytes). Solamente en una semana de funcionamiento, este telescopio producirá un catálogo astronómico mayor al existente hasta ahora.

Actualmente, se están haciendo pruebas de interacción, aunque están todas sus partes separadas aún, pero interactuando entre sí, debe comprobarse su correcto funcionamiento. L.O.V.E. monitorea todos los procesos y movimientos, detectando las fallas para el correcto funcionamiento de más de 30 sistemas y subsistemas, que capturan cerca de 4.400 parámetros por segundo.

Este proyecto se enmarca dentro de la alianza que Inria Chile tiene con AURA desde el 2018. “A través de L.O.V.E aportamos logrando que la calidad de los modelos de interacción humano-computador desarrollados le permita a los operadores tener el control óptimo de las operaciones durante las jornadas de observación. Este telescopio es uno de los cuatro que hay en el mundo en su tipo y la cantidad de datos que se va a manejar, necesitan ser presentados de forma clara y oportuna”, detalló la directora de Inria Chile, Nayat Sánchez-Pi.