La agrotecnología une ciencia y tecnología para optimizar la producción

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Changed on 25/01/2021
*Nota por Patricia Vildósola. Publicada originalmente en El Mercurio - Revista El Campo.

Por ejemplo, desde el Internet de las cosas construyen una red de sensores que captura información climática en el campo. La inteligencia artificial la procesa y, a través de machine learning, predice cuando ocurrirá una helada, lo que permite que el agricultor se anticipe en la toma de decisiones.
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'Nuestro motor impulsor es generar impacto en los sectores económicos y sociales. Desde ahí trabajamos todas las líneas de las ciencias y las tecnologías digitales. En Chile estamos en áreas del medio ambiente y de la agricultura de precisión, así como en astronomía y minería; es decir sectores que representan ingresos económicos e impacto social para Chile', dice Nayat Sánchez-Pi, directora del Instituto Francés en Ciencias y Tecnologías Digitales (Inria) Chile. Y lo hacen actuando como un puente entre lo académico local y los investigadores del Inria en Francia. Y el agro es uno de esos sectores prioritarios, por la necesidad de duplicar la cantidad de alimentos en el planeta en los próximos 30 años, pero en la misma superficie. 'Esas son cifras arrasadoras y para el agro es un desafío mayor encontrar soluciones que permitan contar con la posibilidad de generar alimentos a través de procesos agrícolas sustentables, medioambientales y económicos'.  

 

-¿Cómo las tecnologías digitales podrían cambiar eso?

Si bien el cambio científico y tecnológico, así como la aplicación del conocimiento, como se sabe, parten de soluciones químicas y biotecnológicas, hoy están creciendo a partir de soluciones que usan tecnologías digitales. La agrotecnología busca usar métodos para optimizar la producción y hacer más eficiente el uso de los recursos. Hay ejemplos de distintos tipo, como los drones, sistemas más sofisticados de riego, cosechadoras.. esto es tecnología, ya no solo ciencia. En Inria vamos a la agricultura inteligente, que es la que está en el estado del arte de la tecnología digital de punta. Son tecnologías que parten desde la ciencia, de la gestión, del procesamiento y del manejo de los datos. Todo eso es importante para optimizar la toma de decisiones de los agricultores a través de la entrega de información veraz, confiable y oportuna para gestionar los datos propios de la operación del cultivo y que permitan tomar las decisiones en tiempo real.  

 

-Es decir, máquinas que aprenden…

Es buscar la interacción más fluida entre los humanos y la computación. Son sistemas que, a través del uso de inteligencia artificial, de inteligencia computacional, usan el aprendizaje a partir de los datos que adquieren a través de sensores y son capaces de predecir el comportamiento Un ejemplo es el Frost Forescast (ver recuadro), un sistema de agricultura de precisión de inteligencia artificial, que ya está probándose en Chile, que permite predecir situaciones anómalas como heladas, con lo que el agricultor puede tomar decisiones anticipadamente. O el Odor Tracking, que ejecuta un modelo matemático de la dispersión de olores de una planta procesadora considerando las condiciones en tiempo real del viento y que puedan alertar a las comunidades aledañas. Hay otros proyectos que, por ejemplo, investigan a través de modelos complejos el uso de algas para bioenergía o para sanear aguas servidas, que luego puedan utilizarse para riego. O la utilización de bioinformática para la evaluación de la diversidad de los biosistemas. Es decir, sustentabilidad de la agricultura a través de la innovación y la tecnología.  

 

-¿En qué nivel está Chile en este tipo de innovaciones?

-En Chile es un desafío muy grande. La agricultura representa hasta el 4% del PIB y es un sector prioritario, además de la presión que existe sobre el sector, tanto en Chile como en el mundo, producto del impacto del cambio climático, que claramente afecta la producción de los agricultores.

-Hoy es una necesidad grande contar con sistemas y con plataformas que les permitan a los agricultores, a partir de una mayor cantidad de datos e información para analizarla y que se pongan al servicio del agricultor, tomar decisiones tempranas.  

 

-¿Es un trabajo que se desarrolla en Francia y se aplica en Chile?

-Podemos traer ciencia y tecnología o hacerla cooperativamente con equipos de Chile y luego implementarla, como se está haciendo. Tenemos la mirada de que los grandes desafíos de la humanidad van a ser resueltos desde la multilateralidad, donde todos podamos cooperar.

-Pero de todas formas, son tecnologías que tienen propiedad intelectual...

-Nuestro objetivo es desarrollar y probar este conocimiento avanzado. Luego lo ponemos a disposición para que otros puedan utilizarlo o construir a partir de ellos. Es decir, este conocimiento es open source. Creemos que es la manera de acelerar y democratizar el acceso a un conocimiento avanzado en la industria.

-La idea es que la tecnología se use y que a través de ella podamos tener impacto en resolver problemas a la mayor cantidad de agricultores.

¿Qué es el INRIA? Se trata de un instituto estatal que en Francia hoy tiene ocho centros distribuidos en distintos lugares del país, con más de 4.500 investigadores. Se enfocan en desarrollar ciencias y tecnologías para sectores prioritarios, como los agroalimentos y la agroindustria, en temas como agricultura inteligente, biodiversidad, medio ambiente. A Chile, el único país en América Latina donde está el organismo, llegaron en 2012 invitados por el programa de atracción de Centros Internacionales de Excelencia y competitividad de Corfo y además de agro tienen proyectos en minería y astronomía. 'Desarrollamos proyectos con instituciones públicas, universidades y empresas', explica la directora de Inria Chile. Hoy trabajan con ocho universidades del país: Universidad Católica, de Valparaíso, La Frontera, Concepción, Adolfo Ibáñez, Federico Santa María y Católica de Valparaíso.
Frost Forescast: En un campo de cerezas en Parral se instaló en abril se Frost forescast, un sistema de agricultura de precisión en el que convergen el internet de las cosas y la inteligencia artificial. Desde el internet de las cosas, se geneneraron los sensores y las placas –desarrollados completamente por Inria Chile y Francia– de muy bajo consumo y muy alta precisión. Son los que desde abril están recopilando datos como temperaturas y heladas en el campo de cerezas Agroprime de Parral y hoy ya cuenta con una primera temporada de información. La inteligencia artificial y el machine learning procesan los datos de esos sensores. 'Esa información, que hoy es específica para el campo de Parral, se integrará con otras fuentes de datos climáticos, con lo que se alimentará el motor de cálculo y aprendizaje del modelo, lo que va a entregar las alertas tempranas a los agricultores, quienes a partir de ahí podrán tomar decisiones, como por ejemplo, anticipar una cosecha, ya que la información es de muy alta precisión. Al ser un proyecto open source, cualquier proveedor tecnológico podrá desarrollar encima de estos conocimientos sin tener que pagar patentes, lo que disminuye el costo del producto final, explica Nayat Sánchez-Pi.