“Sólo en Argentina la agricultura conectada podría haber salvado 10.000 empleos en un año”

24 Nov “Sólo en Argentina la agricultura conectada podría haber salvado 10.000 empleos en un año”

 

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Plantación de duraznos en Mendoza.

 

Thomas Watteyne es miembro del equipo EVA de Inria Paris. En 2016, como parte del proyecto “Save the peaches”en Argentina, utilizó sensores en huertos de duraznos para predecir la llegada de heladas y salvar los cultivos. El equipo ahora planea utilizar la misma tecnología para predecir el derretimiento de la nieve en Sierra Nevada, en Estados Unidos.

 

Con el equipo EVA, has estado trabajando en el proyecto “Save the peaches” ¿De qué se trata?

“Save the peaches” es un experimento de “agricultura conectada” en el que usamos Internet de las Cosas para predecir episodios de heladas en huertos de duraznos. Estos episodios son un problema enorme para los agricultores y en este proyecto hemos aprendido la real dimensión del daño que provocan.

La primavera es un periodo crítico. Cuando las flores se abren, una leve diferencia de temperatura – de entre 3 ya 4 grados menos por varias horas– bastan para que ellas se congelen y caigan, evitando que la fruta crezca. En el 2013 en Mendoza casi el 85% de la producción de fruta se perdió sólo por unas pocas horas de bajas temperaturas. Esto representa alrededor de 10.000 trabajos y 100 millones de dólares en pérdidas.

 

¿Pueden hacer algo los agricultores para salvar sus cultivos?

Sí, y ya lo están haciendo. Si detectan que hay amenazada de heladas, instalan radiadores en sus plantaciones o utilizan grandes ventiladores –incluso helicópteros– para hacer que el aire circule y así se caliente la atmósfera.

Lidiar con estos episodios climáticos no es problema para los productores de fruta, el problema es saber cuándo sucederán.

 

¿No basta con monitorear el clima?

Claro que sí, monitorear el pronóstico del tiempo ayuda, pero el problema es que éstos no son lo suficientemente precisos para funcionar al nivel de las huertas. Así que los agricultores se equipan con estaciones de medición de clima individuales, extremadamente sofisticadas, que instalan ellos mismos en sus plantaciones.

Pero no es suficiente.

Una estación de meteorología no puede recoger fenómenos nano-climáticos que pudieran aparecer dentro del terreno. Incluso la dirección del viento puede alterar la temperatura en distintas áreas dentro de una plantación en varios grados.

 

¿Y aquí es donde te involucras tú?

Exacto. En vez de usar una estación meteorológica, usamos muchos sensores instalados en los huertos, los que recopilan mediciones cada 30 segundos. Esto nos da una imagen completa y en tiempo real de la situación de las plantaciones.

 

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Thomas Watteyne

¿Qué miden estos sensores?

Miden humedad y temperatura del aire en cuatro sectores distintos de cada árbol. En unos meses, también podremos medir la humedad del suelo y su temperatura.

 

¿De qué manera estos datos ayudan a predecir un episodio de heladas?

Estamos desarrollando herramientas de “machine learning” para analizar todos los datos recopilados por los sensores, y para saber qué condiciones producen  un episodio de bajas temperaturas.

Una vez que conozcamos bien estas combinaciones de eventos, el sistema será capaz de predecirlos. Entonces, el agricultor recibirá un mensaje de texto diciendo “hay un 87% de probabilidades de una helada en la parte sur de tu plantación entre las 1 y 4 am”.

Si este sistema hubiese existido en el 2013, no hubiéramos perdido 10.000 puestos de trabajos ni 100.000 millones de dólares.

 

¿Cual ha sido la recepción de los agricultores con los que han trabajado?

Están muy entusiasmados. Trabajamos con el Instituto Argentino de Agronomía, que está directamente conectado con todos los agricultores del país.

Estamos muy felices de trabajar directamente con ellos, creando un impacto directo positivo en sus vidas.

 

¿En concreto, cómo funcionan estos sensores?

Todo funciona de manera inalámbrica. Estamos trabajando con tecnología de vanguardia diseñada por la compañía Linear Technology/Dust Networks en asociación con Metronome Systems. Ellos proveen los sistemas inalámbricos que conectamos a los sensores. Como resultado de esto, no hay ningún cable en el huerto.

Nuestros sensores también soy muy eficientes energéticamente , solo requieren dos pilas AA para 10 años de uso.

 

¿Se pueden usar estos sensores en otras áreas?

Sí. De hecho, nuestro equipo estuvo un mes en la Universidad de Berkeley, en California, trabajando en el desarrollo de una red de sensores basada en la misma tecnología de “Save the peaches”. Pero en este caso, los sensores están midiendo el derretimiento de la nieve en las montañas de Sierra Nevada. El proyecto se llama “SnowHow”.

Aquí usamos medidores ultrasónicos para medir la cantidad de nieve que queda en ciertas áreas estratégicas de las sierras. Son 945 sensores que emiten información cada 15 minutos. Creemos que es la red de monitoreo medioambiental inalámbrica más grande  del mundo, y estamos muy orgullosos de eso.

 

¿Puede la Internet de las Cosas (IoT) cambiar nuestras vidas?

Sí, y estamos en constante proceso de preguntarnos cómo puede hacerlo.

Por el momento, el acercamiento de la sociedad con Internet de las Cosas está muy dirigida al consumidor, a pesar de que estas tecnologías pueden ser usadas en muchas otra áreas, como hemos visto en agricultura.

Mi próximo proyecto de investigación con el equipo EVA también involucra IoT y es muy emocionante. Vamos a trabajar en equipar una de las flotas marinas más grandes del mediterráneo con sensores para seguir, en tiempo real, donde están sus embarcaciones.

Por mi parte, estoy desarrollando el concepto “intrínsecamente seguro” de Internet de las cosas, o tecnología altamente confiable y segura para ser utilizada en diversas áreas.

 

Fuente: Inria.fr

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Loreto Valenzuela
loretovalenzuelaponce@gmail.com